- Un vaso transparente (preferiblemente de esos que tienen la base tallada, como los típicos de duralex)
- Agua.
- Una moneda.
El vidrio desvía más la luz que el agua. Por eso, si miramos el vaso desde arriba podemos ver la moneda, ya que la luz atraviesa ambos medios perpendicularmente. Sin embargo, cuando miramos desde un lateral, el vidrio provoca la desviación de la luz. Ello es debido a la refracción de la luz: un fenómeno en el que la luz cambia de dirección debido a la distinta velocidad de propagación que permiten los medios materiales que ésta atraviesa.
La ley de Snell está basada en la idea de que la luz se comporta de diferentes maneras cuando atraviesa sustancias. La densidad del material es la que provoca que la luz se desvíe de una manera u otra. Así, cuando miramos desde arriba podemos ver la moneda porque los rayos de luz refractados llegan perpendicularmente a nuestros ojos. Cuando miramos desde un lateral, el rayo refractado cambia de dirección de manera que la luz no llega directamente a nuestros ojos. Esto hace que creamos que la moneda desaparece.